Con todo lo que nos ha dado

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Una portada de Marca que pide una tregua para afrontar la vuelta de la semifinal de Champions, artículos en casi todos los medios ensalzando su figura, periodistas en redes sociales que salen en su defensa… Son las reacciones a la última pitada que buena parte del público del Santiago Bernabéu ha dedicado a Iker Casillas. Una pitada a la que el portero respondió mandando ‘a tomar por culo’ a sus críticos. El problema de Casillas -sí, Casillas es hoy un problemón- ha estallado por los aires. Pero, vayamos por partes.

ikerNo es un secreto: Iker tiene a un gran sector de la prensa deportiva a su favor. Sea prensa llamada ‘madridista’ o no. ¿Amistades? ¿Buenas relaciones con los periodistas? ¿Campaña mediática a cambio de algo? Lo desconozco, pero precisamente la defensa mediática que se hace de su figura es una de las razones por las que un sector de sus aficionados se le pone en contra. No hay crítica a sus actuaciones. No está bien pero, ¿y todo lo que nos ha dado?

El favor de la prensa, la defensa que hacen de él principalmente los rivales (pero no tanto los compañeros), unido a otros aspectos como su enfrentamiento con Mourinho, su tibieza como capitán, su amistad con jugadores rivales como el barcelonista Xavi y su ‘enemistad’ con compañeros como Arbeloa, el hecho de que siempre antepusiera la selección nacional a su propio equipo y hasta su relación de pareja, que pone en cuestión su discreción sobre lo que ocurre en el  seno del vestuario blanco, son algunos de los aspectos que han provocado el rechazo de gran parte del público del Bernabéu. El ‘topo’ le llaman muchos.

Iker Casillas no está en su mejor momento deportivo, obviamente, pero tampoco lo estaba Raúl -por poner un ejemplo de ese nivel de importancia- en sus últimos años en el Real Madrid y no recibió ni un pito. ¿Por qué? Básicamente, porque no ensució su trayectoria con cuestiones ‘extra deportivas’. Raúl fue desde el primer día al último el ‘gran capitán’. Casillas, sin embargo, puede que nunca haya sido el capitán de todo el madridismo. Y no lo ha sido porque hay cosas que no dependen de tu rendimiento en el campo, hay cosas que se tienen o no, se aprenden o no. Incluso el hecho de saber o no saber aceptar la suplencia.

casillasLo que le está pasando a Iker es tristísimo. Podría ser el ídolo legendario de su afición, pero decidió tomar un camino por su cuenta cuando su afición se rebullía en masa guiada hacia donde señalaba el dedo de José Mourinho. Él prefirió ‘poner paz’ a una rivalidad natural con la excusa de la selección española. El único efecto que logró fue un cisma en ambos conjuntos. Fuera buena o no su intención, eso le pasó factura. Y a la postre fue sólo un grano de arena de una montaña que ahora se le hace imposible escalar.

Su empeño en resistir en el sotavento como si la cosa no fuera con él sólo está provocando que se le mire con lupa, que se le critique hasta cuando no tiene la culpa y que toda esa presión que él soporta caiga también sobre los hombros de sus compañeros, que desconfían más que nunca de sus posibilidades. Los errores se multiplican y hasta el entrenador, Carlo Ancelotti, ha tenido que ‘protegerle’ de los pitos en bastantes partidos en su propio estadio.

No merece un final así, pero tampoco se nos debe escapar que él es el responsable de que el divorcio con su afición se haya enquistecido. Ha dado la sensación de estar jugando a dos bandas, no ha sido contundente y, para defenderse, ha terminado siendo egoísta en muchas ocasiones y hasta ha salpicado a otros, con o sin razón, que no lo sé. Casillas podría haber evitado los pitos, pero se empeñó en estar por encima del grupo. Conscientemente o no, ha trasmitido la idea de que tiene tal poder que es capaz de hacer salir del equipo a Mourinho, Diego López o Xabi Alonso y que la ‘prensa amiga’ organice campañas sin sentido contra todos los que se le opongan. Hay pitadas injustas, críticas excesivas y hasta persecuciones hacia su persona. Pero, al final, todo eso es el efecto de no haber sabido gestionar su final en el Madrid. Una pena que vaya a ser tan problemático, con todo lo que nos ha dado.