¿Habrá fútbol para las mujeres en Qatar 2022?

Estándar

A pesar de la incesante polémica que está rodeando a este acontecimiento deportivo, Qatar -con la renta per cápita más alta del mundo junto a Luxemburgo- se convertirá en 2022 en el primer país árabe que organizará un Mundial de fútbol. Esta circunstancia hace plantearse cuál será el papel de las mujeres en los estadios del país, qué circunstancias se van a encontrar las aficionadas que quieran presenciar el campeonato in situ o incluso a qué condiciones van a enfrentarse las mujeres que tengan que trabajar en este entorno -por ejemplo, periodistas- durante el período de competición. Y, por supuesto, en qué situación se encuentran las mujeres qataríes.

Mujeres QatarQatar no puede considerarse precisamente un país democrático. El emir Hamad Al-Thani pretendió disfrazar su mandato de una especie de monarquía parlamentaria con supuesta separación de poderes, pero no escapa a nadie que el poder real está por encima del resto. De hecho, sus pretensiones reformistas quedaron en mucho menos de lo que se hizo ver y, a pesar de contar con una Constitución en vigor desde 2005, todos los derechos y libertades quedan en la práctica supeditados a la voluntad del emir y su capacidad de veto.

Entre esos derechos, por supuesto, aquéllos que afectan a las mujeres. Atendiendo a la Constitución, las mujeres qataríes tienen derecho a votar y ser votadas, pero ninguna ha logrado realmente de momento hacer carrera política en el país. Tienen acceso relativo a la educación y también se les permiten ciertas libertades como conducir, por ejemplo. Pueden incluso practicar deportes, aunque se les siguen poniendo cortapisas a esos derechos, como la prohibición de competir con el top y la braga técnicas propias del atletismo, como ocurrió en el Mundial de 100 kilómetros de Doha el pasado mes de noviembre.

Selección Irán fútbol femeninoEste tipo de ‘avances feministas’ se deben en parte a que el país cuenta con la jequesa Mozah bint Nasser al-Missned y, siendo justos, Qatar es muy aperturista para ser un país musulmán, aunque obviamente se encuentra demasiado lejos de Occidente. Su cultura es manifiestamente discriminatoria hacia las mujeres, y eso también se refleja en el plano deportivo. Un ejemplo de ello es que, antes de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, Qatar era uno de los tres únicos países del mundo que nunca había enviado a ninguna mujer a participar en ninguna Olimpiada.

Los datos reflejan que existe un gran desequilibrio poblacional (hay 1,99 hombres por cada mujer) y laboral entre hombres y mujeres en Qatar. Sólo el 18% de los habitantes del país son autóctonos y la inmensa mayoría de los inmigrantes son varones que trabajan en la construcción. Únicamente el 2% de la fuerza laboral del país es desempeñada por mujeres.

La legislación qatarí margina claramente a las mujeres, tal y como denunció Amnistía Internacional en un informe de 2010. Existen diversas leyes de trato desigual entre hombres y mujeres. Para empezar, una mujer no puede casarse con un varón que no profese el Islam, cosa que sí permiten a los hombres, a los que incluso se les consiente la poligamia, entre otros aspectos relacionados con derechos y libertades matrimoniales y familiares.

Pero son más preocupantes incluso cuestiones como que la violación en el seno matrimonial no está tipificada como delito. La violencia doméstica y los abusos sexuales son relativamente habituales, especialmente contra trabajadoras extranjeras, preocupantemente desprotegidas en muchos sentidos. Las trabajadoras domésticas extranjeras son las más perjudicadas: sufren constantes abusos físicos y sexuales y la supuesta justicia del país mira para otro lado. Las promesas gubernamentales de dotar de mayor protección a estas mujeres, especialmente de cara a la celebración del Mundial de 2022, han quedado en nada. No se ha movido un dedo para socorrer a estas mujeres, víctimas de engaños, violencia y trabajos forzosos.

Los sueldos, el divorcio y la herencia son otros temas de absoluta desigualdad social entre hombres y mujeres qataríes. Como lo es el hecho de que una mujer no pueda viajar sin un acompañante masculino, a pesar de que en teoría son libres de hacerlo a partir de los 30 años de edad. También tienen dificultades para reservar una habitación de hotel y las presiones familiares y la tradición les conminan a vestir completamente cubiertas por el velo.

La mujer extranjera no queda obligada, sin embargo, a vestir bajo el esquema qatarí de la abaya (túnica negra) y el hijab (velo para el cabello que puede cubrir o no el rostro), pero sí debe mostrar un respeto hacia las costumbres musulmanas: en lugares públicos (centros comerciales, oficinas, calle…) han de cubrir rodillas y hombros y moderar los escotes. No están obligadas a llevar velo, salvo en lugares sagrados o mezquitas. Sí quedan totalmente liberadas las mujeres extranjeras, hablando del tema de la vestimenta, en ambientes más distendidos (hoteles, discotecas, restaurantes y bares).

Las muestras de afecto en público pueden ser una ofensa grave y, aunque se puede pasear de la mano de tu pareja, olvídense de abrazarle o besarle en público, pues te pueden llamar la atención las autoridades locales.

A pesar de contar con una Constitución, en la praxis lo que prima es la Sharia (ley islámica), que no sólo es restrictiva con las mujeres, sino en muchos otros aspectos como el juego, la pornografía, la homosexualidad, la libertad de expresión, etc.

Ante este panorama, por supuesto, está mal visto que las mujeres asistan a los estadios a ver el fútbol. La anunciada modernización del país de cara a convertirse en el escaparate mundial en que se convertirá en 2022 está siendo lenta y con bastantes matices. El nivel de aperturismo podrá medirse realmente si no se aplica coyunturalmente como una máscara de cara a la opinión pública internacional con motivo del Mundial de fútbol, sino si se hace efectivo de forma estructural. Si al menos Qatar 2022 sirve para eso, bienvenido sea. Pero, hoy por hoy, resulta más bien un lavado de cara miserable.

También os puede interesar:

* Los desequilibrios del país más rico del mundo

Así es el verdadero Qatar

Estatuto de la Mujer en el Derecho Matrimonial Islámico

La mujer qatarí ¿verdadero avance o simple espejismo?