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Mundial SudáfricaEn este blog intento hablar de fútbol de manera ‘seria’, teniendo en cuenta que sólo es fútbol. Nada más y nada menos. Pero trato de escribir (cuando tengo tiempo de hacerlo) sobre lo meramente deportivo. Eso no siempre es así. Y ésta es una de esas entradas que se convierten en la excepción.

Siempre he sido muy crítica con que el deporte femenino use los desnudos y semidesnudos para promocionarse. Hoy quiero demostrar que mi argumento no es machista y que es sólido en todos los casos. Es decir, me parece igual de patética esta forma de darse a conocer en mujeres que en hombres.

MessiEstos días he visto varios ejemplos de que, la mayoría de las veces, no es necesario enseñar tanto. Y, esta vez, además, no se trata de deportistas que necesiten mostrarse para tener repercusión. De hecho, deportivamente ya son suficientemente mediáticos como para no tener que destapar ni un centímetro de sus cuerpos.

La imagen de marca manda. De acuerdo. Pero incluso a esa argumentación puedo poner un pero: son tan sumamente millonarios que podrían permitirse el lujo de desechar esas marcas y aun así no perder demasiado poder adquisitivo.

Ridículo me parece que Neymar o Messi terminen en calzoncillos por un puñado de euros. Y no entro a valorar que sean más o menos ridículos por cómo les quedan las prendas. Ni siquiera he perdido el tiempo en fijarme en eso. Me refiero más bien a la intención y ya sé que los calzoncillos no se venden con un burka puesto.

Mundial Sudáfrica

También lo hemos visto en otros futbolistas anteriormente, como Beckham, Cristiano Ronaldo, Eto’o o Drogba, por ejemplo, que probablemente sean un poco más agraciados que los dos primeros (vale, eliminad el probablemente si queréis). Me sigue resultando igual de lamentable. Sobre todo, porque ellos ni siquiera lo necesitan. ¿Será narcisismo?

Sinceramente, dejan un poco en gayumbos su imagen deportiva. Sólo hay que echar un vistazo a los dos siguientes spots:


Tápense un poquito. Si lo que buscan es atraer público femenino a los estadios, ya les digo que puede que ganen en cantidad, pero no en calidad. La mayoría de las que van al fútbol a gritar piropos a un futbolista, tatuadas con corazones y el nombre de sus ídolos o con cartelitos que reclaman una camiseta a cambio de bragas, sujetadores o similar no saben ni lo que es un balón de fútbol. Y eso lo provocan con la promoción de una imagen estética de los deportistas. Ustedes verán qué clase de fauna quieren que acuda al estadio. Luego se quejarán de que la gente vaya a comer pipas.